Fisiopatología
del Shock
El síndrome del shock es uno de los problemas
más complejos presente hoy en la práctica de la medicina y cirugía. Aunque
mucha información nueva se ha desarrollado en términos de la fisiopatología de este
síndrome y en elaboración de tratamiento, todavía sigue siendo un problema con
alta morbilidad y mortalidad en la medicina. Uno de los problemas más grandes
cuando se habla del shock es el establecer una definición la cual sea
satisfactoria para cubrir una multitud de diferentes problemas que pueden
manifestarse en una forma común. El Dr. Gross en el siglo pasado definió el
shock como un rudo trastorno de la maquinaria de la vida Una definición
la cual todavía ha sido difícil de mejorar. En términos modernos se puede
definir el shock como un estado anormal circulatorio en el cual hay defectos en
el flujo sanguíneo a tejidos vitales. Otra forma de describir este síndrome es
como un fracaso del sistema circulatorio de suministrar nutrimentos y remover desechos
del metabolismo celular. Es mucho más importante reconocer las etapas tempranas
del shock y establecer tratamiento efectivo en término de conceptos
fisiopatológicos demostrados, que establecer una definición apropiada.
Hay múltiples formas de clasificar el síndrome
del shock en diferentes grupos. Todos estos tienen ciertas limitaciones porque
hay varios síndromes que contienen componentes de diferentes grupos. La
clasificación arbitraria la cual yo prefiero en el enfoque del shock es
dividirlo en cuatro grupos basados en conceptos fisiopatológicos siendo el
primero hipovolemia-hemorrágico, el segundo cardiogénico, el tercero
distributivo y el cuarto obstructivo. (Tabla I). El propósito de cualquier
sistema de clasificación es do poder ayudar al clínico hacia el reconocimiento
del síndrome y el establecimiento de tratamiento apropiado. Bajo la grupación
de hipovolemia-hemorrágico este se puede dividir en exógeno y endógeno.
Hipovolemia exógena característicamente incluye hemorragia externa, diarrea,
diuresis excesiva y pérdidas secundarias a quemaduras extensias. Bajo la
hipovolemia endógena uno puede considerar hemorragia interna,
pancreatitis, anafilaxis y peritonitis. La clasificación de shock cardiogénico
debe ser limitada a síndromes de shock producido por disfunción del ventrículo.
Bajo estas categorías estaría el infarto del miocardio, las cardiopatías
isquémicas, las cardiopatías congestivas y las miocarditis. El shock
distributivo se puede separar entre los neurogénicos producidos por isquemia cerebral
o espinal, anestesia espinal o el uso de bloqueadores adrenérgicos. También se
encontraría el shock séptico y el shock secundario o toxina y drogas como
barbitúricos. En el grupo de los obstructivos se encuentran etiologías como
embolia pulmonar masiva, taponamiento cardíaco, aneurisma disecante de la aorta
y mioma especialmente de la aurícula izquierda.
Para analizar lo que ocurre en shock es
importante tratar de analizar la evolución por etapas. En la primera se ve una
reducción de la presión arterial. Esto está seguido por disminución de flujo a
tejidos y órganos vitales y finalmente por fallo microcirculatorio con daño a
membranas celulares.
Dependiendo
de la etiología del shock la hipotensión es causada por disminución de la
función cardíaca, sea por disminución del volumen sanguíneo, depresión de la
función ventricular o vasodilatación periférica. Independientemente de la
etiología, esto causa activación simpaticomimética producida por reflejos de
los baroreceptores. Esto causa elevación de la resistencia periférica o
impedancia de la contración ventricular. El propósito de esto es mantener
perfusión a los órganos más importantes siendo estos el corazón y el cerebro y
disminuyendo el flujo a, otros tejidos como la cama esplácnica, el riñón, la
piel y los músculos y llevándonos entonces a la segunda etapa la cual
describimos. Si el proceso sigue sin consideración esto precipita fallo
microcirculatorio con daño a las membranas celulares. En esta etapa se ve una
multitud de trastornos sistémicos los cuales establecen los cambios
irreversibles que conducen a la muerte del paciente. Aquí se demuestra daño
necrótico a la mucosa gastrointestinal por isquemia y secundaria absorción de
toxinas y bacterias al sistema sanguíneo. Daños a las células endoteliales
precipita coagulación intravascular diseminada la cual empeora la isquemia
presente. Al nivel del riñón es común que se precipite necrosis tubular aguda,
la cual previene que se eliminen ácidos orgánicos y otras toxinas del sistema.
Isquemia coronaria conduce a más depresión de la contracción cardíaca y
empeoramiento de la función cardíaca. Daño al endotelio capilar también produce
pérdidas de proteínas y fluídos al espacio intersticial, lo cual conduec a más
depresión del volumen sanguíneo. En las etapas terminales los neutrófilos
sueltan repetidas vasodilatadoras y a nivel celular se ve que las enzymas
lisomas son liberadas produciendo destrucción celular y hay desgaste de los
fosfatos altos en energía lo cual causa paro de la maquinaria celular y muerte
de las células.
Además de la hipotensión, sea absoluta o
relativa, dos factores normalmente coexisten, en el síndrome del shock
los cuales contribuyen al empeoramiento del paciente. Estos son hipoxema y
acidosis. La hipoxemia es muy común precipitada por desequilibrio de
ventilación y flujo sanguíneo en el pulmón. La hipoxemia produce vasodilatación
en las camas sanguíneas del corazón y el cerebro para tratar de aumentar el
flujo sanguíneo a estos órganos. Al nivel del corazón la hipoxemia causa depresión
de contracción directa. A la misma vez vasocontrición, la cual es mediada
indirectamente por quimioreceptores,
disminuye el flujo sanguíneo al músculo, cama esplácnica y la piel. Este
sistema de reflejo obtiene redistribución del flujo sanguíneo hacia el corazón
y el cerebro independiente de la mediación simpático, producida por la
hipotensión.
La acidosis es común y es producida por el
metabolismo anaeróbico establecido por las anormalidades del flujo sanguíneo y
la acumuación de ácido láctico. Si hay fallo renal superpuesto o anormalidades
de ventilación a nivel del pulmón se puede ver acumulación de ácidos orgánicos
o de dióxido de carbono. La acidosis causa una depresión directa de la
concontracción cardíaca y disminuye la respuesta a la estimulación simpática.
También la acidosis induce vasodilatación. Como podemos ver dos de los
productos comunes establecidos en las etapas temprana del síndrome del shock
sirven para perpetuar y agravar la condición clínica.
Hay multitud de mecanismos que sirven de
ajuste para contrarrestar los problemas establecidos en el shock. Estos se
dividen en reflejo neurogénicos, factores metabólicos y humorales y la
autoregulación de los vasos sanguíneos. Como primer nivel de defensa tenemos
reflejos neurogénicos, los cuales son regulados en la zona medular en el
cerebro. Hay receptores inhibidores y otros excitantes. Los receptores
inhibidores son los barorreceptores arteriales predominantemente localizados en
el arco aórtico y en las carótidas. Estos cuando hay elevación. de presión
arterial causan inhibición de la estimulación simpática, pero cuando la presión
esta baja resulta en una disminución de la actividad de estos receptores.
También hay receptores inhibidores, en el ventrículo izquierdo, los cuales son
estimulados por distensión del ventrículo o productos químicos metabéticos como
las bradikininas y las prostaglandinas. Cuando hay hipovolemia como en
hemorragia estos receptores disminuyen su actividad inhibidora. A la misma vez
también hay receptores excitantes predominantes de tipo quimiorreceptor los
cuales son estimulados por hipoxemia, elevación del dioxido de carbono o
disminución del PH en la sangre. El efecto de estos receptores excitantes o
inhibidores es la estimulación simpática en el síndrome de shock. Esta
estimulación conduce a vasocontrición de las camas arteriales esplacnicas,
renal y muscular. También esto causa vasoconstricción de la circulación venosa
y aumenta el flujo sanguíneo el cual llega al corazón produciendo por los
mecanismos de Starling una mejoría de la función cardíaca. Taquicardia y
estimulación a la contracción del ventrículo también son producidos.
* Los factores metabólicos y humorales se
pueden dividir en factores vasodilatadores y factores vasoconstrictores. Entre
los vasoconstrictores están las catecolaminas como epinefrina, norepinefrína y
dopamina. También el sistema de Renina angiotensina y la vasopresina. La
prostaglandina tromboxano A-2 también es un potente vasocontrictor. Alguno de
los síndromes del shock se ve predominante vasodilatación y esto probablemente
está mediado por factores como las endorfinas, prostaciclina y kininas como
bradykinina.
Finalmente se ve autorregulación de los vasos
sanguíneos al nivel de órganos individuales o tejidos el cual permite mantener
el flujo sanguíneo a estos tejidos sobre un gran margen de presiones arteriales
y los cuales funcionan independiente de reflejos neurogénicos o factores
humorales. Se estima que esta autorregulación ocurre no solamente a nivel de
las arteriolas sino en los esfínteres postcapilares de estos tejidos.
Como se puede apreciar en esta previa
discusión hay multitud de mecanismo de ajuste que el organismo tiene para
compensar los insultos traducidos durante el shock. Depende la etiología,
algunos u otros mecanismos son establecidos unos para el beneficio del cuerpo y
otros los cuales empeoran el estado clínico. Para poder enfocar los desarreglos
producidos durante el shock es importante conocer la multitud de diferentes
mecanismos los cuales se establecen en respuesta a un insulto al organismo.
A lo próximo que debemos dirigir nuestra
atención es a la forma, que el corazón responde durante el shock
ya que este órgano es principal en la disfunción sistémica independiente de que
la causa sea una primaria cardiogénica. Respecto de la etiología del shock el
corazón es el órgano primariamente afectado en este síndrome. Asociado con la
hipotensión hay una disminución del flujo sanguíneo coronario. La estimulación
simpática establece un aumento del consumo cardíaco de oxígeno mediado por la
taquicardia y el estado de contracción del corazón. También hay rebajas del
volumen sanguíneo producido por la hipovolemia, absoluta o relativa, que a
través de los mecanismos de Starling causan depresión de la función cardíaca.
También substancias previamente discutidas como polipéptidos y acidosis causan
depresión del estado de contracción cardíaca. El efecto de estos cuatro
factores discutidos es de inducir una isquemia al corazón, especialmente al
subendocardio, el cual provoca la depresión de contracción del corazón. Esta
isquemia también conduce a disminuir la distensibilidad del corazón elevando
las presiones cardíacas para cualquier volumen presente en el ventrículo. Como
se puede ver se establece un ciclo vicioso el cual propaga más y más disfunción
del corazón. Además en síndromes de shock asociado con vasocontrición el alto
impedimento a eyección ventricular contribuye a disminuir la función cardíaca.
Como podemos apreciar este ciclo de eventos establece empeoramiento de la
función cardíaca independiente de una enfermedad primaria afectando el corazón,
pero la cual se acentúa mucho más en pacientes, los cuales sufren de enfermedad
de las coronarias o primarias al ventrículo izquierdo.
Como podemos apreciar en esta discusión de la
fisiopatología del síndrome del shock es muy importante poder reconocer este
síndrome en sus etapas tempranas para poder prevenir los ciclos destructivos
establecidos y los cuales conducirían a cambios irreversibles terminando en la
muerte del paciente. La evaluación del paciente sospechoso de poder sufrir de
un síndrome de shock consiste en la evaluación primero de la presión, estado
circulatorio de la piel, estado de, conciencia reflejando la circulación al
cerebro y de la «función del riñón manifestada en la producción de orina.
Varios comentarios se deben de irigir en
referencia a la evaluaión de la presión arterial. Cuando se obtiene la presión
arterial en el uso de un esfignomanómetro usando los sonidos de Korotkoff se
sabe que en síndromes de shock asociados con vasocontrición es común que la
presión intraarterial sea mucho mayor que la que se puede obtener auscultando
los sólidos de Korotkoff o con Dopler.
Por eso es importante, que en pacientes donde el
flujo sanguíneo a las extremidades esté comprometido, y los y pulsos
difíciles de obtener, para poder estimar la presión arterial el uso de una
cánula intrairterial es imprescindible. También se debe mantener en mente que
puede existir flujo regional a diferentes órganos que sea inadecuado a pesar de
haber una presión arterial normal. También en pacientes que fueron previamente
hipertensos la hipotensión puede ser significante y todavía tener un valor
absoluto más alto de 100 a 120 mg sistólicos. Finalmente también debemos
recordar que puede existir hipotensión sin haber flujo inadecuado a los
tejidos. A pesar de todas estas reservas la presión arterial sigue siendo uno
de los índices más importantes en el reconocimiento del síndrome del shock y a
la cual muchas de las intervenciones clínicas que se hacen son dirigidas. Lo
importante para recordar es que la hipotensión no es lo único a lo cual hay que
dirigir la atención
La evaluación de la circulación a la piel en
el síndrome de shock asociado con vasoconstricción nos demuestra una piel fría
y sudorosa con pulsos periféricos disminuidos. El estado de conciencia casi
siempre es anormal reflejando disminución del flujo sanguíneo del cerebro. Esto
se puede manifestar con agitación, confusión, sueño o un estado de coma. Al
nivel del riñón, cuando la producción de orina es menos de 20 mililitros por
¡hora, y está asociado con una concentración de sodio de menos de 30
miliequivalentes por litro esto refleja un flujo inadecuado al riñón.
Después de esta evaluación preliminar del
paciente en shock para poder establecer un tratamiento efectivo es necesario
una evaluación más extensiva e invasiva del paciente la cual nos de
información de estado ácido-básico de la sangre, oxigenación de la sangre,
presiones cardíacas, medidas del flujo
sanguíneo y de la entrega y extracción de oxígeno por el cuerpo.
Como primer paso se debe de analizar los gases
arteriales. Es común como previamente discutimos que se demuestre hipoxemia
producida por desequilibrio de ventilación y flujo a nivel del pulmón. El
oxígeno debe ser administrado al paciente y si se encuentra la asociación del
síndrome de shock al pulmón intubación endotraqueal y asistencia respiratoria
mecánica debe de ser instituída. Usualmente requiere presiones positivas al
final de espiración para poder arreglar las disfunciones primarias del pulmón.
Los gases arteriales también nos dan información sobre el nivel de dióxido de
carbono el cual refleja la función de ventilación del pulmón. Finalmente análisis del PH nos indican la necesidad de
administración de alkalino en casos de acidosis, usualmente producido por
exceso de producción de ácido láctico.
La fisiopatología de la entrega de oxígeno por
la hemoglobina a nivel celular es muy compleja en el síndrome de shock. Muchos
mecanismos de compensación están activados. Como se ha demostrado ampliamente
el flujo sanguíneo a muchos tejidos está comprometido en el síndrome de shock.
La entrega de oxígeno es predominantemente relacionada a este flujo y siempre
existe un grado de hipoxemia a nivel celular en el shock. Como compensación hay
varios mecanismos que cambian las propiedades de la hemoglobina para facilitar
la entrega del oxígeno a nivel celular. En los estudios de las curvas de
disociación de oxígeno se nota que la presencia de acidosis , elevación del
dióxido de carbono o elevación de 2, 3 DPG-en la célula roja facilitan la
entrega de oxígeno al nivel celular. El oxígeno arterial, medido en los gases
arteriales, refleja solamente la función del pulmón de entregarle oxígeno a la
sangre. Los otros factores los cuales son importantes para la entrega de
oxígeno a nivel celular son el flujo sanguíneo, el cual se puede medir, y la
hemoglobina A pesar de todas estas medidas la distribución de oxígeno a nivel
celular o de un órgano en específico no se puede medir en la práctica medica.
Por los efectos mencionados previamente es importante que la saturación de
oxígeno en la sangre se mida, y nos estime de un monograma, el cual no puede
tomar en consideración los efectos previamente mencionados en el paciente en
shock.
Con el uso de los catéteres guiados por
flotación con globo del tipo de "Swan Ganz" es posible, sin
fluoroscopia, establecer un catéter en la arteria pulmonar. (Figura I)
Este puede medir presiones en la arteria
pulmonar y con inflar el globo y obstrucción de una de es tas arterias medir la
presión capilar en el pulmón, lo cual es un estimativo bastante exacto de la
presión del ventrículo izquierdo Este catéter nos permite también obtener
sangre venosa mezclada en la arteria pumonar la cual se puede usar para estimar
la extracción de oxígeno en el cuerpo y servirnos de índice de la función
carQiaca Este catéter también está equipado con un termistor el cual se conecta
a una pequeña computadora en la cama del paciente y usando los principios de
termodilución puede obtener exacto la función cardíaca cuando se inyecta
soluciones frías al paciente. (Tabla II) Con estos índices de función cardíaca
se puede saber más exacto el estado hemodinámico del paciente y permitir la
institución de terapia más apropiada. Además hay ciertas informaciones
hemodinámicas que se pueden derivar usando información obtenida del catéter de
"Swan Ganz". (Tabla III) Se puede estimar la entrega de oxígeno
sistémica si uno incorpora la hemoglobina, saturación arterial de oxígeno y la
función cardíaca. La resistencia periférica, que es un índice del impedimento a
la eyección ventricular se puede estimar conociendo la presión arterial media y
la función cardíaca Finalmente la extracción de oxígeno sistémico lo cual
refleja la consunción de oxígeno y el flujo sanguíneo se puede calcular
conociendo la hemoglobina y la diferencia de la saturación de oxígeno arterial
y venosa mixta.