REFLUJO GASTROESOFAGICO EN EL NIÑO

 

El primer caso de esofagitis en un niño fue publicado por Billard en 1829. Rokitanski en Viena en 1855, demostró que la esofagitis en el esófago inferior era debido a reflujo gastroesofágico. En 1947 y 1950 Neuhauser y Berenberg, en Boston, describieron la relajación cardioesofágica como causa de vómito en el niño. Poco tiempo después en París, Duhamel, Sauvegrain y Masse consideraron que la hernia hiatal, calasia, reflujo gastroesofágico, esofagitis péptica, esófago corto y estenosis esofágica eran diferentes formas y grados de la misma enfermedad. Ravitch en 1962, fue de la misma opinión al creer razonable que la calasia o relajación esofágica era una forma temprana de hernia hiatal.

 

DEFINICION:

 

El reflujo gastroesofágico (RGE) puede definirse como una disfunción del esófago distal, que condiciona un retorno frecuente del contenido gástrico hacia el esófago, y que usualmente va asociado a vómito (1).

 

FISIOPATOLOGIA:

 

Existen episodios transitorios normales de RGE en niños y adultos, sin embargo, el rápido despejamiento del reflujo gástrico del esófago por una onda peristáltica, le convierte en el factor fundamental en la prevención de peristalsis esofágica es esencial para proteger la mucosa de la erosión ácida (2).

 

El RGE puede estar condicionado por un retraso en la maduración y la función neuromuscular del esófago inferior, y/o a un control hormonal deficiente a dicho nivel (3).

 

CLINICA:

 

Los signos y síntomas están en relación directa al contacto del contenido gástrico en el epitelio esofágico y traqueobronquial.

 

Roviralta y Carré ya han mencionado que estos síntomas desaparecen en el 60% de los niños sin tratamiento hacia la edad de dos años, al asumir una posición erecta y consumir alimentos más sólidos.

 

Es frecuente que los niños pequeños manifiesten los siguientes datos clínicos: vómito repetido, neumopatía recurrente, detención de crecimiento, crisis de apnea y anemia.

 

El vómito excesivo dentro de la primera semana de vida ocurre en 85% de los niños y el 98% lo presentan antes de cumplir los tres meses.

 

El vómito prevalece en aproximadamente 7 de cada 10 niños. No tiene característica propia, ya que puede ser postprandial, o en "proyectil" debido a piloroespasmo como resultado de un reflejo condicionado por irritación esofágica.

 

Debido a la persistencia del vómito el niño puede sufrir el rechazo de su familia y tener con esto un efecto significativo psicosocial.

 

La rumiación, entendido como regurgitación crónica, es un fenómeno complejo con un gran componente de alteración de la conducta. Se menciona también como una manifestación de RGE (4).

 

La correlación de RGE y enfermedad pulmonar crónica y/o asma bronquial ha sido enfatizada reiteradamente, con resultados que oscilan del 10 al 50%. Algunos de estos niños no presentan vómito y esto hace difícil sospechar RGE. La tos puede particularmente ser nocturna, y manifestarla niños que aparentemente no se encuentren infectados.

 

La neumonía recurrente, refractaria al tratamiento habitual y con un patrón radiográfico difuso y migratorio es muy sugestiva que sea debida a RGE (5,6).

 

La presencia de apnea, sobretodo en el recién nacido, y la muerte súbita es de vital trascendencia para la detección de RGE. El niño muestra dificultad para respirar, sugiriendo un mecanismo obstructivo; puede estar cianótico o hipotónico; o bien aparentar una crisis convulsiva.

 

La apnea sería provocada por la presencia de contenido gástrico en el esófago (7), y la muerte en algunos niños estaría en relación a un reflejo vasovagal, y por lo tanto, condicionar paro cardiaco (8).

 

La detención de crecimiento es secundaria a la deprivación calórica, pues el niño solo retiene y absorbe una parte de su ingesta. Algunos no aceptan su alimentación por dolor y edema secundario a esofagitis (9).

 

Debido a esofagitis crónica puede manifestarse un sangrado en forma de hematemesis o pérdida oculta y gradual, lo que fina I mente conduce a la anemia.

 

La tortícolis espasmódica o síndrome de Sandifer es una posición particular que adopta el paciente con RGE, esofagitis y/o hernia hiatal y consiste en una torsión del cuello sin rigidez (10).

 

DIAGNOSTICO:

 

Son diversos los procedimientos diagnósticos, y los resultados en relación a su sensibilidad son contradictorios. Sin embargo, existen pacientes en los que estudios radiográficos tradicionales pueden fallar para diagnosticar RGE, y por lo tanto es necesario aplicar otros métodos.

 

El estudio clásico y fundamental es la serie esófago-gastroduodenal (SEGD). La sensibilidad de este estudio depende de que se le busque intencionadamente por un Radiólogo habituado a este padecimiento. Debe efectuarse con todas las condiciones fisiológicas posibles, durante un tiempo adecuado y con determinadas maniobras. Estas últimas no deben ir dirigidas a comprimir el abdomen ni colocar al niño en posición inclinada; el niño refluye sin experimentar estas situaciones inusuales en su vida diaria. Generalmente el diagnóstico de RGE se efectúa por este procedimiento, y realizado en forma adecuada, es difícil que muestre falsos positivos o negativos (11).

Al RGE se le estudia su frecuencia, constancia y extensión. Se consideran cinco grados en la serie radiográfica:

 

GRADO I: Reflujo de bario en esófago distal

GRADO 2: Reflujo que se extiende por arriba de la carina.

GRADO 3: El reflujo llega a esófago cervical

GRADO 4: Reflujo persistente en esófago cervical, con cardias amplio.

GRADO 5: Reflujo con aspiración a tráquea y bronquios.

 

Durante el estudio los movimientos de deglución provocan una relajación momentánea del esfínter

 

esofágico inferior, y con esto el reflujo puede suceder.

 

La esofagitis es demostrada durante la SEGD por la presencia de engrosamiento de pliegues mucosos, ulceraciones, estenosis, espasmo y persistencia de bario en esófago inferior. No parece existir relación directa entre el grado y frecuencia del RGE con la esofagitis, como la hay con el retraso en el despejamiento de contenido gástrico en esófago distal (2, 11).

 

Si no existen datos radiográficos consistentes y sugestivos de inflamación esofágica, la endoscopia y biopsia están indicadas. Sin embargo, los grados endoscópicos se relacionan precariamente con la biopsia, a menos que la esofagitis sea de un grado avanzado.

 

No encontrar signos de proceso inflamatorio en la biopsia no excluye RGE. Si se les encuentra es una evidencia primaria de reflujo. Debemos mencionar que la esofagitis aparece aproximadamente en un 20% de los niños que padecen RGE.

 

Los grados endoscópicos se estiman como:

0.   Mucosa normal, leve eritema o edema.

1.   Eritema o edema bien definidos.

2.   Sangrado al paso del esofagoscopio, debido a frialdad de la mucosa.

3.   Sangrado y desprendimiento de la mucosa.

4.   Ulceración de la mucosa (12).

 

El estudio con Tecnecio 99 es de gran utilidad para demostrar también la función gastroesofágica, y en forma relevante el proceso de broncoaspiración sobretodo si el examen se realiza durante la noche (13).

 

Este procedimiento con radioisótopo se logra ingiriéndolo mezclado con leche o papillas y posteriormente se demuestra su dinámica por medio de impresiones fotográficas (14, 15). Se puede considerar un examen fácil, cómodo para el niño.

 

El registro de pH de 24 horas, detectado por la colocación de una sonda en esófago distal, se considera una prueba de gran valor ya que demuestra la presencia de contenido gástrico y con esto el riesgo de esofagitis (16).

 

El esfínter esofágico inferior (EEI) es una zona de alta presión manifestada por manometría. Esta presión es de 15 a 25mm de mercurio en los niños, sin embargo se han publicado otras cifras (19 ± 12mm). be ha demostrado que la presión basal del EEI no parece diferir en niños sanos o con enfermedad por reflujo. En la hernia hiatal -prominente esta presión está ausente. El RGE se ha relacionado con una relajación transitoria del EEI y en menor proporción a una presión basal disminuída previa. El aumento de la presión abdominal (llanto o por maniobras externas) disminuye el tono esfinteriano (17).

 

Analizando todos estos procedimientos diagnóstieos, podemos considerar lo siguiente:

 

·         La SEGD tiene una importante y considerable certeza diagnóstica, y tiene la relevancia de mostrar movimiento durante el estudio y detalle anatómico del segmento esofágico inferior.

·         El estudio con Tecnecio y el registro con pH incrementa la sensibilidad del diagnóstico en aquellos pacientes en que la SEGD no haya demostrado RGE.

·         La normalidad del EEI por manometría no excluye RGE.

·         La endoscopia es superior a la SEGD para detectar esofagitis (18).

 

TRATAMIENTO:

 

Se considera que la creación quirúrgica de un mecanismo de válvula en el segmento esofágico inferiores el único procedimiento resolutivo de RGE. No obstante, sin este procedimiento se puede controlar o disminuir el RGE hasta que el paciente madure y desarrolle un mecanismo antireflujo.

 

El tratamiento médico consiste de tres elementos posición erecta, espesamiento del alimento y reducción en su volumen.

 

Si los síntomas son moderados, la colocación del niño en posición semi erecta por una hora o más después de los alimentos es conveniente.

 

Si los síntomas son severos, esta posición deberá ser mantenida durante todo el día.

 

La posición puede ser erecta en decúbito dorsal y a 60 o más. La posición prona con una angulación de 30 también es recomendada (4, 19, 20).

 

Los familiares deben evitar la ingesta de alimentos Iíquidos tanto como sea posible. Se considera que uno de los factores de RGE es la sobredistensión gástrica, por lo tanto, la dismución del volumen de la ingesta alternando con un aumento en su frecuencia es importante.

 

Pacientes con datos clínicos, o en quienes se haya comprobado esofagitis deben recibir antiácidos. Si no existe respuesta clínica el uso de cimetidina (40mgrs./ Kg día) puede ser efectiva en aproximadamente la mitad de estos niños (19, 20, 21). La acción de la cimetidina es como antagonista de receptores H2 histamínicos, condicionando con esto una disminución de la acidez gástrica. La metoclopramida estimula el vaciamiento gástrico e incrementa el tono del esfínter esofágico inferior, un efecto similar contiene el betanecol al activar el vaciamiento, tono y peristalsis gástrica.

 

El tratamiento médico debe ser por un lapso no menor de seis semanas.

 

Los procedimientos quirúrgicos antireflujo como la funduplicación Nissen o sus variantes (23, 24), se considera que deben ser utilizados en Ias siguíentes condiciones:

 

·         Fracaso en el tratamiento médico

·         Neumopatía recurrente

·         Estenosis esofágica

·         Crisis de apnea y cianosis

·         Grandes hernias hiatales

·         Sangrado gastrointestinal

·         Detención o escasa ganancia de peso

·         Desnutrición severa

·         Posición de Sandifer (22, 23, 24).

 

 

 

 

DESCRIPCION DE LAS FIGURAS

 

FiGURA 1. Es importante observar como el contenido gástrico se coloca en las diferentes posiciones que adopta el niño. La posición de sentado a 60 es la que tradicionalmente se adopta para el tratamiento postural del RGE. Teóricamente si el paciente se coloca en prono y semiinclinado el RGE sería aún menos frecuente

.

FIGURA 2 A, 2B y 2C. Se presentan las etapas de RGE (de primero, segundo y tercer grado respectivamente) El cuarto grado tendría una representación similar al reflujo de tercer grado, solo que por fluoroscopia el cardias tendría a mantenerse permeable.

 

FIGURA 3. Un registro de cinco horas después de la ingesta (puede ser colocado por sonda en la cámara gástrica) de percnetato de tegnesio, permite localizar el radioisótopo en el pulmón derecho (Flecha), lo cual implica reflujo y broncoaspiración.

 

FIGURA 4. Este estudio demuestra algunas de las complicaciones del RGE no tratado. El esófago notablemente se encuentra corto) a nivel del cardias se señala (flecha blanca) una franca zona de estenosis con bordes irregulares. Probablemente secundario a estos. dos últimos eventos se aprecia una gran hernia (flecha negra).

 

REFERENCIAS

 

/. HeberstJJ: Gastroesophageal reflux. J Pediatr 98:865,

2. Darling DB, McCauley RGK, Leape L., Romanofsky ML, Bhan I. Leonidas JC: the childl with  pepfic esophagitis: correlation of radiologic signs with esophageal pathology. Radiology 145{3):673, 1982.

3. Weissbluth M: Gastroesophageal reflux. Clin Ped. 20:7, 1981.

4. Behrman RE, Vaughan VC: Textbook of pediatrics. Ed 12. Philadelphia, W.B. Saunders Co. 1983 p. 896;..

5. Berquisf WE, Rachelefsky GS, Kadden M. Siegel SC, katz RM, Fonkalsrud EW: Gastroesophageal refluxasociated recurrent pneumonia and cronic asthma in children. Pediatrics 68:29, 1981.

6. Chernow B, Johnson LF. Janowitz WR, Castell DO: Pulmonary aspiration as a consequence of gastroesophageal reflux. Dig Dis Sci24:839, 1979.

7. Heberst JJ, Minton SD, Book ES: Gastroesophageal reflux causing respiratory distress and apnea in newborn infants. J Pediatr: 763. 1979.

8. Haney PJ: Infant apnea: findings on the barium esophagogram. Radiology 148 (2): 425. 1983.

9. Johnson DG, Jolley SG, Herbst JJ, Cordell E: Surgical selection of infants with gastroesophageal reflux. J Pediafr Surg 16 (I):587, 1981.

10..Tunnessen WW: Signs and symptoms in pediatrics. Philadelphia. J.B. Lipincott Co. 1983, p. 257.

11. McCauley RGK, Darling DB, Leonidas JC, Schwartz AM: Gastroesophageal reflux in infanfs and children: a useful classification and reliable physiologic technique for its demonstration. AJR 130:47,.1978.

12Leape BL, Bhan I, Ramenofsky ME: Esophageal biopsy in

the diagnosis of reflux esophagitis. J Pediatr Surg 16(I): 379.. 1981

}3. Arasu TS. Francken EA, Wyllie K. Eigen //. Grosfeld.fl.. Siddigui AR: The gastroesophageal scientiscan in detection of GE reflux and pulmonary aspiration in children. Ann Radial 23: 187. 1980.

14. Joni JZ, Sfy JR, Glicklich: Simplified radioisotope technique for assesing gastroesophageal reflux in children. J Pediatr Surg 16(1):114.1981.

15. Heyman S: Esophageal scintigraphy (milk scan) in infants and children with gastroesophageal reflux. Radiology 144(4): 891, 1982.

/6. Ramenofsky ME, Leape BE: Continuous upper esophageal pH monitoring in infants  in children with gastroesophageal reflux, pneumonia and apneic spells. J Pediatr Surg I6 (1): 374. 1981.

/7. Werlin SL, Dodds WJ, Hogan WJ, Arndorfer RC: Mechanisms of gastroesophageal reflux in children. J Pediatr 97(2); 244. 1980.

18. Arasu TS. Wyllie R, Fitzgerald JF, Erancken EA. Siddigni A R. Lehman GA: Gastroesophageal reflux in  infants and children comparative accuracy of diagnosfic methods. J Pediatr 96:798.1980

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20. Berquist WE. Rachelefsky C,S, Kadden M, Siegel SC, Katz RM. Fonkalsrud EW: Gastroesophageal reflux associated recurrent pneumonia and cronic asthma in children. Pediatrics 68:29,1981.

21. Sonnenberg a, Lepsien G, Muller-Lisner SA, Kools HR, .Siewert R, Blum A: When is esophagitis healed?: esophageal en-doscopy, h istology andi function beforesand after cimetidine treatment. Dig Dis Sci 27: 297, 1982.