Pautas título

Pautas de manejo en cirugía pediátrica

Enfermería quirúrgica pediátrica

Presión venosa central

 

Aspectos generales:

La presión venosa central es el procedimiento que permite medir la presión en la aurícula derecha o en las grandes venas intratorácicas. Es índice de la corriente sanguínea del corazón y de la capacidad de este órgano para impulsar la sangre. La presión venosa central normal, oscila entre 4 a 12 cm de agua y es una guía en el diagnóstico precoz de la insuficiencia cardíaca congestiva.

Es un procedimiento quirúrgico realizado por un médico al introducir un catéter en una vena del brazo o del cuello hasta la vena cava superior, justo en la desembocadura de la aurícula derecha.

Bases teóricas:

El médico introduce el catéter para medir presión venosa central hasta la aurícula derecha a través de la vena subclavia, la vena mediana o la vena yugular externa. El catéter se coloca con una llave de tres vías que comunica los líquidos venosos un manómetro y el paciente.

El punto cero o basal del manómetro debe estar a igual nivel con la aurícula derecha del niño. Los cambios en las mediciones dentro de la situación clínica serán guías para detectar si el corazón puede impulsar su carga de líquido y si existe hipervolemia o hipovolemia.

La presión cercana a cero indica que el niño está hipovolémico, lo cual se comprueba si al administrar líquidos venosos rápidamente mejora. La presión por encima de 15 a 20 cm de agua puede indicar hipervolemia o contractibilidad cardíaca inadecuada.

Los factores que cambian o alteran las cifras de la presión venosa central son: obstrucción o acodamiento del catéter por un coágulo sanguíneo, obstrucción del orificio del catéter por la pared del vaso o el miocardio, factores que aumentan las presiones intratorácicas y originan un flujo retrógrado de la sangre venosa (tos, pujar al defecar, neumotorax a tensión, tórax polifracturado, obstrucción, obstrucción de vías aéreas) anestesicos y taponamiento cardíaco.

La presión venosa central debe medirse cuando el paciente sufre insuficiencia respiratoria, cuando hay problemas para estabilizar la hemodinamia circulatoria, cuando hay dudas de la presencia o ausencia de anomalia hemodinámica (choque, traumatismo masivo, obstrucción del intestino delgado, pancreatitis y hemorragia)

Objetivo:

Medir el grado de hidratación del niño con el fin de hacer un adecuado manejo de los líquidos.

Procedimiento:

Purgue el equipo cuidadosamente, que no le quede aire y que este cerrado el paso hacia la columna de agua.

Pegue la tirilla numerada al atril cuidando que el cero quede a nivel de la aurícula derecha, el punto medio de la aurícula derecha, se localiza trazando una línea de la pared esternal a nivel del cuarto espacio intercostal hasta la línea media auxiliar cuando el paciente esta en posición de cúbito dorsal o supino.

Fije la llave de tres vías y la columna de agua al atril.

Conecte el equipo de presión venosa central al catéter del paciente con técnica aséptica.

Gire la llave de tres vías hacia la derecha, cerrando el paso de líquido hacia el paciente y permitiendo que se llene la columna de agua.

Gire nuevamente la llave de tres vías hacia la derecha, cerrando el paso de los líquidos y permitiendo el paso de estos de la columna al paciente.

Observe la columna y registre el punto en donde oscila el líquido.

Gire la llave de tres vías permitiendo el paso de líquidos endovenosos al paciente.

Recomendaciones:

El niño debe estar en posición supina y sin almohada. Si no es posible dar esta posición, tenga la precaución de ajustar el cero de la columna al nivel de la aurícula derecha del niño.

No permita que el nivel de la columna suba tanto que se derrame el líquido.

Recuerde que la cifra normal es de 4 a 12 cm de agua.

Recuerde que una presión venosa central baja puede ser indicativa de hipovolemia, mientras que una presión venosa alta puede ser el primer signo de una sobrecarga de líquidos o una falla cardíaca.


 

Fernando Álvarez López
Webmaster y Editor
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