El manejo de las fístulas biliares
se realiza disminuyendo la presión a nivel de la vía
biliar. Esto se logra extrayendo los cálculos del
colédoco si los hay, por medio de una papilotomía
o colocando una endoprótesis. Los casos más
dificiles de manejar son aquellos en que la fístula se
asocia a una estenosis, la cual hay que tratar para lograr
el cierre.
Fístulas Pancreáticas
Fístula pancreática luego
de herida PAF en abdomen, con compromiso pancreático.
El Wirsung está comprometido pero no seccionado, como lo
demuestra el paso del medio de contraste hacia la cola de la glándula.
Se maneja pasando un guía hidrofílica a través
del sitio de la fístula y dejando una endoprótesis
distal.
Paciente joven un mes luego de pancreatitis
necrotizante de origen biliar. Tratada con abdomen abierto,
queda con fístula pancreática. Se practica
pancreatografíaobservando extravasación a nivel
del cuerpo del pancreas sin opacificación distal.
Esta extravasación se hace hacia cavidad que comunica con
la pared abdominal. Como puede verse la guía puesta
en el Wirsung sale por el orificio de la fístula en abdomen.
Durante el procedimiento se observa salida de tejido necrótico
por el orificio de la pared abdominal y se retira. Se coloca
un Stent en el Wirsung que llega hasta el sitio de la extravasación,
luego se practica papilotomía tanto del esfinter pancreático
como del biliar, ya que a la paciente no se le ha realizado una
colecistectomía. La prótesis pancreática
es con el fin de facilitar el drenaje del líquido pancreático
al duodeno y así aumentar las posibilidades del cierre
de la fístula.